Malestar de gobernadores por letra chica de Carta al FMI

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La difusión ayer desde la Casa Rosada de la “Carta de Intención” que el Gobierno de Mauricio Macri envió al FMI generó preocupación y malestar entre gobernadores y ministros de Hacienda, que advirtieron que “no fueron consultados” sobre la letra chica del mayor esfuerzo que se le exigirá a las provincias.

En rigor, en un sondeo desplegado por Ámbito Financiero sobre despachos provinciales las primeras reacciones transitaron en la tarde de ayer entre la sorpresa y la incomodidad.

“No lo leí”, fue una respuesta que sugestiva y diplomáticamente se repitió en varios distritos, cuando todavía resonaban los ecos del reñido aval en la Cámara de Diputados nacional a la despenalización del aborto.

En cambio, en otros -propios y ajenos- no ocultaron su malestar frente al contenido de la “Carta de intención, el Memorándum de Políticas Económicas y Financieras y el Memorándum de Entendimiento Técnico entre Argentina y el FMI”, destinada a lograr el respaldo del organismo a la estrategia económica de Macri (ver págs. 4 y 5).

“La Carta de Intención menciona el esfuerzo de las provincias, y estamos convencidos de que hay que hacerlo, pero no se consultó a las provincias”, se quejaron desde un distrito con buena sintonía con Balcarce 50.

“No fuimos consultados en absoluto”, coincidieron desde tres provincias con sello peronista.

En los últimos días, el Gobierno nacional -con el Ministerio del Interior a la cabeza- potenció los encuentros cara a cara con gobernadores para avanzar en la búsqueda de consensos, de cara a los mayores ajustes del gasto que se vienen y que estarán contenidos en el proyecto de Presupuesto 2019. Y el propio Macri hizo lo propio con el cordobés Juan Schiaretti y, ayer, con el correntino Gustavo Valdés y el misionero Hugo Passalacqua, en su desembarco en Corrientes.

Sin embargo, ayer desde despachos nacionales admitieron a Ámbito Financiero que en esas conversaciones no se habló de la “letra chica” de las metas presentadas ante el FMI.

“Vamos a seguir con las reuniones bilaterales; tenemos tiempo para trabajar el acuerdo”, afirmaron.

La preocupación de las gobernaciones apunta a la incrementada exigencia de ajuste del déficit local, y a recortes en distintas remesas de fondos nacionales.

“Con disminución de transferencias no automáticas y menor crecimiento, y bajando impuestos, el esfuerzo va a ser grande para sólo igualar 2017”, advirtió un ministro de Hacienda.

Por su parte, un estratégico funcionario norteño apuntó su malestar al “recorte de programas provinciales”.

En paralelo, otro ministro técnico provincial enfatizó que las provincias “nunca comprometimos una meta fiscal preestablecida”.

“Tenemos la Ley de Responsabilidad Fiscal, que establece pautas de crecimiento del gasto atado a la inflación, pero no hay una pauta de resultado fiscal comprometido, ni tampoco negociado informalmente”, agregó, en referencia en rigor a la circulación de informes del Gobierno nacional donde “hablan para el año que viene de un déficit primario cero para las provincias”.

Por de pronto, entre otros ejes, la “Carta de Intención” establece que el Gobierno nacional pospondrá los proyectos de obra pública no esenciales y que reducirá “transferencias discrecionales a las provincias asociadas a gastos que han sido asignados como responsabilidad de cada provincia por la Constitución”.

“No esperamos que la reducción de las transferencias discrecionales a las provincias lleven a un aumento del déficit a nivel provincial”, sostiene, además de remarcar que prevén que “la posición fiscal consolidada de las provincias mostrará equilibrio fiscal en 2018 y superávit hacia el final del acuerdo de stand-by”.



Categorías:Política

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