Por el pacto con el FMI, plantean reactivar la “liga de gobernadores”

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Sin pistas ni datos finos, los gobernadores del PJ le dieron un crédito blando a Mauricio Macri. Hubo díscolos pero como gesto unilateral, el club de jefes peronistas escenificó un guiño a favor del acuerdo con el FMI.

Ese primer paso termina ahí. La semana pasada, la Casa Rosada pidió a los peronistas amigables que apuntalen el pacto. Lo hicieron con un libreto idéntico: dar al Gobierno “las herramientas”, léase presupuesto, para cumplir la reducción del déficit.

El scrum colaborador lo armaron Juan Schiaretti (Córdoba), Juan Manuel Urtubey (Salta), Domingo Peppo (Chaco), Sergio Uñac (San Juan) y Gustavo Bordet (Entre Ríos), el club que junto a la fueguina Rosana Bertone, Macri considera “racionales”.

Enfrente, críticos incluso con sus propios colegas, se paró el pampeano Carlos Verna -dijo sentir vergüenza por sus pares- y el puntano Alberto Rodríguez Saá.

La santacruceña Alicia Kirchner bajó el perfil y el riojano Sergio Casas endureció su posición mientras que tanto Gildo Insfrán (Formosa) como Juan Manzur (Tucumán) y Lucía Corpacci (Catamarca) tienen diálogo fluido pero son reacios a teatralizar apoyos públicos.

El dato común en unos y otros es que conocen los títulos del acuerdo -el “Excell” con la baja del déficit- pero no los detalles. “No conocemos la letra chica: no sabemos por donde va a venir”, dicen desde una gobierno peronista a Clarín.

El speach que emite Economía habla de achique drástico de obra pública y ajuste general. Con ese menú, en las provincias anticipan una negociación dura y en bloque que reactivará la “liga de gobernadores”.

“Como ocurrió con el Fondo del Conurbano, en estos temas sabemos que tenemos que negociar juntos porque individualmente perdemos”, apunta el operador de un mandatario del PJ. Así se hizo para el Pacto Fiscal donde casi no hubo disidencias:

Hubo, después, diferencias en temas como tarifas que incluso abrieron una grieta entre los dialoguistas Urtubey y Schiaretti. La discusión del presupuesto 2019 se espera para septiembre y, dicen en el PJ, se realinearán posiciones.

Forzará un ordenamiento global que incluya los bloques del PJ dialoguista que comandan Pablo Kosiner y Miguel Angel Pichetto, que reportan a los gobernadores y serán los que levanten la mano para poner por escrito en el Presupuesto donde serán los recortes.

En los últimos diez días, Rogelio Frigerio se vio con ocho gobernadores. El ministro repite, casi en soledad, una tesis voluntarista: que el pacto con el FMI supone un colchón financiero para encarar un plan de desarrollo.

“Hay que usar el acuerdo con el Fondo para apuntalar el crecimiento y discutir una agenda del desarrollo”, le dijo el ministro a los gobernadores con los que habló.

Ese será el tono de la charla informal, de ablande, que el presidente y Frigerio programan para este lunes con gobernadores -no solo del PJ- que estarán en Capital por el anuncio de un plan anti-narco.

Hasta acá, la matriz de la posición de la mayoría de los gobernadores del PJ es simple: no se opondrán al acuerdo con el FMI pero hacen la salvedad de que las consecuencias de esa medida son decisión y responsabilidad de Macri.

En Casa Rosada asumen que nadie quiere estar en la foto que da malas noticias. “Si convocamos al ajuste, no va a venir nadie”, sintetiza un fuente oficial y asegura que “no queremos que nos aplaudan” sino que “nos den apoyo para avanzar”.

Pero entre los gobernadores no hay precisiones. El Excel de la baja del déficit anticipa porcentajes que deberán reducir y la mayoría lo asume como reducción del gasto lisa y llana.

“Damos por hecho que no habrá financiamiento para obra pública. Lo que nos preocupa es que decidan recortar en salud o educación”, plantean a Clarín desde una provincia del norte y ponen el foto en el “incentivo docente”, que va a los salarios y son recursos nacionales.

El capítulo infraestructura tiene un doblez: la Casa Rosada habla de fondearla con PPP pero en las provincias del interior dan por hecho que ese formato no funcionará en sus territorios.

Un ministro peronista milita, confiesa que por optimismo, que en el sprint de la negociación el factor reducción del gasto no será relevante y apuesta a que el gobierno no tenga como único plan achicar la economía. “Eso nunca funcionó”, sostiene.



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