Luis Barrionuevo pidió anular el Congreso del PJ, pero José Luis Gioja busca sostenerlo

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Luis Barrionuevo jugó su carta brava, y última, para tratar de desactivar el Congreso del PJ que este viernes sesionará en el microestadio de Ferro y se agitó como un mensaje político contra la intervención judicial.Barrionuevo, a través del abogado Horacio Ferro Méndez, pidió en la Justicia que declare fraudulenta la convocatoria y nulo el Congreso. La organización, que comanda el formoseño Gildo Insfrán, anticipó que “se hará si o si”.

El tironeo jurídico y político sobre el control del principal partido opositor, que gobierna catorce provincias y tiene 3,5 millones de afiliados, se prepara para un día D: del volumen del Congreso podría depender la suerte de la intervención.

Un encuentro masivo y con músculo político, puede ser el tiro de gracia para Barrionuevo, una señal para la Justicia que tiene en tratamiento el expediente sobre la intervención ordenada por la jueza María Romilda Servini de Cubría.

Si el Congreso es flojo, la posición del gastronómico mejora. La semana pasada le dijo a otros sindicalistas que su jefatura judicial seguirá hasta el 2020. “¿Ustedes creen que si yo no tengo seguridad me voy a meter en este quilombo?”, aseguró.

Por eso, en la previa la batalla es de celadores: cada uno pasa listas sobre los que estarán o no presentes el viernes en Ferro, aunque en la previa fue mayoritario el rechazo a la medida judicial. El sector de Barrionuevo dice que solo habrá dos gobernadores: Insfrán y el puntano Alberto Rodríguez Saá. La organización agrega al pampeano Carlos Verna y al sanjuanino Sergio Uñac.

“El poder político es de los gobernadores”, apunta el barrionuevismo. El sector de Insfrán y José Luis Gioja, el presidente removido, se enfocan en que habrá más de 600 congresales -sobre 900- y representantes de 22 provincias.

En esa guerra psicológica, hay versiones cruzadas. El barrionuevismo certifica que Miguel Angel Pichetto, secretario político del consejo intervenido, no asistirá y operará para que falten los congresales rionegrinos. Desde el Congreso, prometen alta concurrencia del PJ de Río Negro, encabezada por Martín Soria, jefe partidario, y apuntan, maliciosos, que Pichetto no irá por “temor a que lo chiflen”.

De Salta y Córdoba se esperan concurrencias mínimas o nulas. No asistirá ningún Kirchner: ni Cristina, ni Máximo ni la gobernadora Alicia. Habrá figuras K, aunque poca presencia camporista. En 2016, Máximo rechazó integrar la mesa.

Carlos Caserio preside el PJ cordobés y no irá. Sí lo harán los jefes partidarios Ricardo Olivera (Santa Fe), Gustavo Menéndez (Buenos Aires), Emir Felix (Mendoza) y Luis Beder Herrera (La Rioja), entre otros.

También el ex gobernador Sergio Urribarri (Entre Ríos) pero no el actual gobernador Gustavo Bordet. Ese dato se repite: el gobernador no asiste, el jefe o vice del PJ sí. Habrá que esperar el conteo para ver cuántos congresales y de qué provincias. Los teléfonos arden. El fixture se modifica hora tras hora.

“Nadie quiere quedar del lado de Barrionuevo, pero tampoco aparecer atado a Gioja”, relató un operador que irá a Ferro. Por eso, Insfrán empuja una Comisión de Acción Política (CAP) que refleje una conducción ampliada.

“Aunque haya medida judicial, el congreso se hace”, avisan los organizadores que pulsearon en la Justicia por los fondos para financiar el encuentro. Insfrán pidió que le destraben 1,5 millón de pesos pero Servini de Cubría se desentendió.

El poroteo seguirá hasta la previa. Gioja dijo que el “Congreso no requiere autorización de una jueza ni de ninguna intervención”. Barrionuevo apuesta a que en estas horas Ariel Lijo -que subroga a Servini, que está en Italia- falle a favor suyo.



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