Los envíos a provincias ya cayeron 30% antes del recorte de la obra pública

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El recorte nominal fue de 7% aunque por efecto inflacionario terminó siendo mayor. El Gobierno explicó que la caída del monto de esos giros de los primeros meses del año se debió a una menor cantidad de deuda flotante con las gobernaciones. De todas formas, la Casa Rosada ya había anunciado anteriormente que buscaría un recorte adicional en los gastos de capital de 30.000 millones. Las provincias, por el momento, esperan que la Nación les baje los detalles de las obras que dejarán de tener financiamiento.

De acuerdo a información oficial, durante los primeros tres meses del año, el reparto entre gobernadores de los gastos de capital disminuyó nominalmente, ya que fue de $9.223 millones este año contra $9.894 millones del año pasado. De todas formas el efecto observado por provincias individualmente muestra que casi la mitad en realidad recibió más fondos que antes: la Ciudad de Buenos Aires, Buenos Aires, Corrientes, Santa Cruz y San Luis fueron los que tuvieron una variación positiva más favorable, mientras que los que más perdieron (nominalmente, sin contar el efecto inflacionario) fueron Chubut, Formosa, La Pampa, Mendoza y Río Negro.

Los gastos de capital constan de dos elementos principales: la inversión real directa que hace la Nación, que representa un 25% del total y las transferencias de capital, que se hacen a las provincias para la adquisición de equipamiento o la ejecución de obras. Esta última cuenta representó en 2017 casi el 70% del total enviado, con 64.800 millones de pesos. Fuentes nacionales afirmaron que la caída en términos reales observada se debe a un cambio en la base de comparación: “Como la deuda flotante está en mínimos históricos, siempre lo que te pasaba es que el primer trimestre del año pasabas transferencias de capital a las provincias no de obra de ese trimestre sino por pagos que les debías. Por eso se vio que, como no había deuda, es por eso que habían disminuido las transferencias de capital”. Las transferencias corrientes, menos discrecionales que las de capital (ya que en muchos casos su aplicación está determinado por leyes nacionales) crecieron en términos nominales 14%, aunque es un aumento que quedaría anulado por efecto inflacionario: un ritmo de suba de precios internual promedio cercana al 25% dejó entonces a esa partida con un recorte real de 10%. En los últimos dos años, Buenos Aires fue acreedora del 55% de las transferencias que hizo la Nación a provincias para que afronten gastos corrientes.

La crisis cambiaria que comenzó en los últimos días de abril obligó al Gobierno nacional a disminuir las necesidades de financiamiento. Para eso, el ministro de Hacienda Nicolás Dujovne anunció (días antes de que se formalizara el comienzo de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional) un recorte en la ejecución de los gastos de capital de 30.000 millones de pesos. En las provincias, aún sin tener información clara, temen que el ajuste en los gastos de capital redunde en interrupciones de obras. En ciertas gobernaciones hay obras que se realizan exclusivamente con financiamiento de la Nación y en otros casos con aportes de ambos niveles de gobierno.



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