El Peronismo Federal y el massismo aceleran el armado electoral para el 2019

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El triunfo en el Senado ante el Gobierno con la ley por tarifas, que obligó el veto presidencial, aceleró los tiempos: el PJ federal y el massismo iniciaron el armado electoral de cara al 2019, convencidos que en la sociedad crece el hartazgo por igual hacia Cristina Kirchner y Mauricio Macri.

“La construcción no va a ser fácil pero tiene que ser por arriba de la grieta”, profesa uno de los apóstoles del nuevo espacio sostenido por la mayoría de los gobernadores del PJ. “La gente está enojada con toda la dirigencia”, admiten y no les queda otra que incluirse, aunque se aferran a una encuesta propia: entre el 32 y el 41% de la sociedad manifiesta hartazgo hacia Macri y Cristina.

El “peronismo blanco”, ironiza uno de sus referentes, no tiene rostro público, ni líder, ni jefe. Las caras subterráneas son las de Sergio Massa, Juan Manuel Urtubey, Miguel Pichetto, Florencio Randazzo, en un primer escalón, sostenidos por los gobernadores peronistas, donde hay un claro ascendente de los más experimentados como Juan Schiaretti (Córdoba) y Carlos Verna (La Pampa). Y alfiles clave en el Congreso como Diego Bossio, Pablo Kosiner y Graciela Camaño en Diputados; Pichetto y Carlos Caserio en el Senado.

La contracara es que ninguno supera en las encuestas a CFK. Urtubey, Massa y Randazzo vienen de perder en las legislativas del 2017.

De manera desordenada, se bosqueja un equipo económico. Hay un grupo dirigido por Miguel Peirano, seguido por Marcos Lavagna, Diego Bossio, Javier Alvaredo, Marcelo Bosch, Guillermo Michel, Sergio Chodos, Santiago López Alfaro, Roberto Arias y Eduardo Setti.

Además, de manera satelital, interactúan Martín Redrado y Aldo Pignanelli. En tanto Roberto Lavagna se mantiene al margen del día a día, pero entra y sale por algún tema específico. Un grupo mandó a medir la dupla Lavagna-Pichetto. ”Daba muy bien”, dicen, aunque no trascendió ningún número. Varios creen que Pichetto puede tener un rol más allá del Senado.

Pero el dato que más alienta al PJ “racional” es otro. Un estudio sobre fuerzas políticas, Unidad Ciudadana (cristicamporismo), Cambiemos, la izquierda y el “Peronismo no kirchnerista”, bien separados, les dio 20 puntos, afirman en el espacio.

De ahí que para algunos se diluye la dependencia del kirchnerismo -la “unidad”- y empiezan a evaluar dejar afuera a Cristina Kirchner. “Ella se quedó con su grupito, La Cámpora, pero la mayoría de los que integraron el FPV están afuera y esperan que esto tome cuerpo”, dice un operador.

Por el momento hay dos grandes grupos. Los del Interior, gobernadores y legisladores que privilegian el armado territorial, donde cada mandatario provincial asegure su distrito. A Urtubey (Salta), Schiaretti (Córdoba) y Verna (La Pampa)se suman, con menos protagonismo, Sergio Uñac (San Juan), Juan Manzur (Tucumán), Domingo Peppo (Chaco) y Gustavo Bordet (Entre Ríos). Los que por ahora están afuera del esquema son los K: Lucía Corpacci (Catamarca), Gildo Insfrán (Formosa) y Alicia Kirchner (Santa Cruz).

El otro grupo, los bonaerenses, lo componen Sergio Massa y Florencio Randazzo. En esta etapa, además de la alianza legislativa del Frente Renovador con el bloque Argentina Federal, Massa y Randazzo tienen el gran desafío de construir algo potable en la provincia de Buenos Aires, el punto débil del espacio.

Ambos grupos coinciden que con el PJ solo no alcanza. Mientras los del Interior quieren que el núcleo sea el Peronismo y de ahí sumar, los bonaerenses creen en un frente con partidos provinciales como el socialismo de Miguel Lifschitz y el GEN de Margarita Stolbizer y hasta mencionan al presidente de San Lorenzo, Matías Lammens. Más aún, algunos niegan pero otros le abren la puerta a un encuentro con Marcelo Tinelli.

El próximo paso será una nueva reunión, en Tigre o en otro municipio. El debate por estas horas es sí acelerar los tiempos sumando a Massa, Urtubey y Randazzo a la foto, o no.

Por el momento, buscarán armar equipos por áreas, sin dejar de lado el marketing político. “Hay que ser pro positivo, generoso, estar cerca de la gente y decir con qué equipo contás”. Eso implica diseñar una misma estética, comunicando en conjunto las ideas y llevándolas al Congreso

 



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