Neuquén, La Rioja, Chubut y Tierra del Fuego con caída en la secundaria rural

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Decenas de miles de adolescentes argentinos, de tan solo 12 o 13 años, hoy no pueden ir a la escuela por más que quisieran. Son los que viven en zonas rurales y que, una vez terminada la primaria, no pueden entrar a la secundaria por una sencilla razón: no tienen ningún colegio cerca, y tampoco familiares en un pueblo o ciudad que puedan acompañarlo en su trayectoria educativa. Estos chicos se caen del mapa, por más que están entre los que más hacen por poblarlo.

Pero poco a poco las cosas van cambiando. En los últimos cinco años se sumaron 36.537 alumnos a la educación secundaria en el campo, lo que representa un incremento de 13,8%. Entre 2011 y 2016 se pasó de 265.598 a 302.135 alumnos en esos colegios.

Son uno de cada tres jóvenes de los que aún no estaban escolarizados, si se toma el censo de 2010 que indicó que unos 90.000 chicos de 12 a 17 años del ámbito rural no van a la escuela. Desde 2006 la secundaria es obligatoria en la Argentina.

El aumento de la matrícula en las escuelas rurales llegó acompañada de un mayor número de cargos docentes, que aumentaron 42,3% en el mismo período. No es que se hayan creado muchas más escuelas sino que, en general, se trata aulas nuevas que se abren en los colegios primarios o que funcionan a contraturno.

Este crecimiento fue desigual en las provincias: el mayor estímulo a la secundaria rural se dio en Santiago del Estero, que incorporó 6836 estudiantes, seguida de Tucumán (4072), Córdoba (3930), Misiones (3577) y la provincia de Buenos Aires (3463). Cuatro distritos registraron caídas, aunque poco considerables: Neuquén, La Rioja, Chubut y Tierra del Fuego. Los datos surgen del nuevo informe “Crece la secundaria rural en Argentina”, del Observatorio Argentinos por la Educación.

Para Cora Steimberg, especialista de Unicef , la principal razón de este crecimiento de la matrícula se debe a que “la política pública ha puesto el ojo y la intención de ampliar la cobertura en un universo que históricamente no tenía una oferta educativa para la secundaria”.

La experta explica que tuvo mucho que ver las estrategias implementadas desde el PROMER (Proyecto de Mejoramiento de la Educación Rural), un programa financiado por el Banco Mundial que se viene implementando en las provincias desde 2006 y que llevó recursos didácticos y de infraestructura a buena parte de las escuelas rurales. Ese programa tiene vigencia, en principio, hasta diciembre del año que viene.

También influyeron los proyectos de “secundaria mediadas por TICS”, que permiten que los adolescentes de zonas rurales dispersas -el “núcleo duro” más difícil de escolarizar- estudien, a distancia, con netbooks y celulares. Los profesores les enseñan a cientos de kilómetros, desde las capitales de provincia. El programa es impulsado por Unicef y funciona en Chaco, Misiones, Jujuy, Salta, Tucumán y Santiago del Esteero. Hoy involucra a unos 1.400 chicos.

A pesar de los progresas, sigue faltando oferta educativa para los jóvenes en el campo. Sobre todo nuevas escuelas. Hoy en el país hay 10.533 escuelas rurales primarias pero solo 3.483 secundarias, tres veces menos. Casi el 40% de las escuelas primarias del ámbito rural no tiene una escuela secundaria cerca.

“El aumento del número de alumnos en estos años es significativo. Refleja el crecimiento de la oferta educativa que viene desde hace 20 años. Pero en muchas provincias todavía hay mucha oferta pendiente que el Estado tiene que desarrollar”, le dijo a Clarín Sergio España, especialista en educación rural y maestro de esas escuelas durante años, en Chubut.

El experto agregó que “los avances se aceleraron gracias al incremento de los recursos y el desarrollo de nuevos formatos escolares, pero muchas veces se frenan por la continuidad de representaciones de la escuela secundaria tradicional que es inviable para contextos de baja densidad demográfica como es en el campo”.

El 94 por ciento de los colegios rurales son estatales

El Estado cumple un rol fundamental en el desarrollo de la educación rural. Las últimas cifras indican que el 94% de las escuelas secundarias en el campo son de gestión estatal. De 3.482 colegios, 3.289 son del Estado y 193 privadas. “Hay poca incidencia de escuelas privadas, que en su mayoría son confesionales. Por eso son tan importantes las políticas públicas para garantizar el derecho a la educación de esos chicos”, dice la experta Cora Steimberg.

“Hacer posible que todos los adolescentes accedan a la secundaria requiere poner especial atención en las escuelas rurales. Cada estudiante que accede a la escuela supone un triunfo para el Estado”, agrega Ignacio Ibarzábal, director ejecutivo del Observatorio Argentinos por la Educación.



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