Inicio de clases con bajo impacto del paro de CTERA

El paro nacional de 48 horas que disparó ayer CTERA en el inicio del ciclo lectivo 2018 -en reclamo de la reapertura de la paritaria federal- tuvo una adhesión entre baja y moderada en las provincias, en un escenario que se vio incentivado por la promesa de los gobernadores de descontar los días no trabajados y, en algunos distritos, el rebote de la pérdida del presentismo.

Por la tarde, el ministro de Educación de Mauricio Macri, Alejandro Finocchiaro, aseguró que “el nivel de acatamiento a nivel nacional fue bastante bajo”.

“Fue muy bajo en la Ciudad de Buenos Aires y en la provincia de Buenos Aires, y casi inexistente en Mendoza y Córdoba”, remarcó, en referencia a los distritos grandes, que se llevan la mayor parte de la matricula escolar nacional.

Con ese diagnóstico -según relevamientos oficiales de las provincias- en la mano, Finocchiaro aseguró que “hay un claro mensaje de la mayoría de los docentes: el de querer dar clases mientras se siguen discutiendo el tema salarial y el resto de los temas”.

“El otro mensaje es que los padres y las madres vencieron la resignación y llevaron a los chicos a la escuela”, enfatizó, además de pedir a los gremios “que reflexionen y vuelvan a la mesa de negociación en las provincias, con los chicos en las aulas”.

El escenario es delicado: por el corset que les genera el tope del 15,7% sin gatillo que alienta la Casa Rosada, en línea con la Ley de Responsabilidad Fiscal, sólo ocho provincias cerraron un acuerdo salarial con los maestros: Misiones, Salta, Tucumán, San Luis, Formosa, San Juan, Corrientes y Santiago del Estero.

Con ese ruidoso telón de fondo, Macri presidió en la mañana de ayer el comienzo del ciclo lectivo en la ciudad correntina de Bella Vista, junto a Finocchiaro y al gobernador radical Gustavo Valdés.

Allí, el Presidente optó por un discurso moderado (insiste la Casa Rosada en plantear que se trata de un conflicto de carácter “provincial”), pese al telón de fondo de la huelga de 48 horas de CTERA (y el paro de 24 horas, también nacional, de los privados de Sadop, que no se sintió) .

“Nada sería posible sin los docentes”, dijo Macri, y admitió que “la calidad de la educación no es la que todos soñábamos y necesitamos”, tras los resultados de las pruebas Aprender, que pidió “no esconder”.

Según relevamientos oficiales locales, por caso, en la provincia de Buenos Aires más de la mitad de los docentes de las escuelas públicas dictaron ayer clases, frente un acatamiento a la huelga que orilló el 47% (y sólo el 2,8% en las privadas). “El 70% del sistema educativo funciona con normalidad en todos sus niveles”, sostuvieron desde despachos gubernamentales.

En una pulseada clásica, los dirigentes sindicales bonaerenses retrucaron sin embargo esos porcentajes. “Hubo una adhesión del 85%”, aseguró el titular de Suteba, Roberto Baradel, y consideró que “si un pequeño porcentaje de maestros fue a trabajar fue por miedo a los descuentos”.

A Vidal le rechazaron la semana pasada una suba del 15% en 3 tramos, con cláusula de revisión y un plus por presentismo de hasta $6 mil. “No estamos lejos de un acuerdo”, dijo ayer el ministro de Economía, Hernán Lacunza, aunque no fue destrabada aún una nueva convocatoria.

En tierra porteña, en tanto, la lupa oficial marcó un acatamiento del 36%, con sólo 14 escuelas sin actividad. En el distrito del macrista Horacio Rodríguez Larreta la actividad arrancó el pasado jueves, pero se vio tajeada ayer, en parte, por la huelga de UTE, alineada con CTERA, tras la negativa a aceptar una suba del 12% en 2 tramos, con cláusula de revisión.

En paralelo, el acatamiento fue del 8,81% en Córdoba (la Uepc está al borde del acuerdo con Juan Schiaretti) y del 5% en Mendoza (era inminente ayer una suba por decreto del radical Alfredo Cornejo); de entre el 30% y el 50% en Chaco, Chubut, Tierra del Fuego Jujuy y Neuquén, y mucho más bajo en Formosa, La Rioja y San Juan. En Misiones, Tucumán, Corrientes, Santiago del Estero y Salta, en tanto, las clases se dictaron normalmente, y en San Luis sólo pararon los privados. La adhesión se hizo sentir en cambio, por caso, en Río Negro (70%), en Santa Fe y en Santa Cruz.

Con este telón de fondo, ayer CTERA -alineada con la CTA kirchnerista y que lidera Sonia Alesso- concretó una movilización al Palacio Sarmiento, en reclamo a Macri de la reapertura de la paritaria nacional -que el Presidente desarticuló y no planea revivir- y de mejores ofertas de los gobernadores.

En cambio, UDA -de Sergio Romero-, los técnicos de AMET y CEA aplicaron una estrategia de mayor moderación y esquivaron esta vez el paro, aunque elevaron sus planteos por otra vía (por caso, UDA marchó por la mañana hasta la cartera educativa).



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