Las tarifas empujaron la inflación porteña en 2017

Los aumentos de precios y tarifas se van acumulando mes a mes, y algunos servicios ya ajustaron sus tarifas de manera muy impactante tanto sobre el índice de inflación como en el gasto de los hogares.

Electricidad, con una suba del 174,3% y gas, con un 87%, son los servicios que más aumentaron sus precios durante 2017, con una incidencia de 4 puntos en la inflación promedio porteña que alcanzó el 26,1%, de acuerdo a los datos de la Dirección de Estadísticas y Censos de la Ciudad de Buenos Aires.

Esos dos servicios públicos, más los de agua corriente, ya habían tenido un aumento importante durante 2016: 253,3% la luz y 153,2% el gas, mientras el agua lideró por lejos con una suba del 282,8%. Así, en dos años, la electricidad aumentó 869% y un 373% el gas, luego de varios años de tarifas congeladas. En tanto, la inflación de 2016 y 2017 acumulada fue del 77,8%.

Este año arrancó con aumentos de la electricidad, transporte público y anuncios de nuevas suba en el gas. En 2016, el colectivo urbano porteño tuvo un alza del 85,2%, mientras en 2017 el transporte público solo aumentó un 6,9%

El informe oficial porteño destaca que “desde abril de 2016, en todos los meses, los servicios se ubicaron por encima de los bienes y del nivel general” de inflación, posicionándose “por segundo año consecutivo por encima de los bienes”.

Entre los servicios, durante 2017, aumentaron no solo los públicos sino también los privados: un 36,2% las comunicaciones, 34,6% las expensas de las viviendas, 33,1% los alquileres de vivienda y 31,2% los servicios de medicina privada. También “cabe destacar la presión al alza que generaron los incrementos en las remuneraciones del servicio doméstico y en los precios de los combustibles y lubricantes para vehículos de uso del hogar”, dice el informe porteño.

En cambio, entre los productos alimenticios que, en promedio, subieron el 20,5% durante 2017, el comportamiento de los precios durante el año pasado fue muy desigual. Los que más subieron fueron mandarina (62,5%), papa (50,4%), tomate redondo (37,1%), pan para hamburguesas (35,8 %) y queso rallado (35,6%). En la otra punta, leche productos lácteos y huevos tuvieron una variación del 26,3%, carnes y derivados el 14,6%, pan y cereales el 18,1%, pollo entero el 5,8% y los ravioles frescos en piezas apenas el 0,6%.

A su vez, en Capital y el GBA -la región más poblada del país y donde hay medición del INDEC-el costo de la llamada “canasta básica de pobreza” en 2017 cerró con un incremento del 26,8%, frente a suba promedio de los precios minoristas del 25%. Así una familia tipo (matrimonio y dos hijos menores) de Capital y el Conurbano necesitó a fines de diciembre pasado $ 16.677,44 o más para no ser pobre.

Los precios de la canasta básica de alimentos subieron menos: 21,7%. Pero por el impacto de los ajustes tarifarios en los servicios básicos, el resto de los gastos de la canasta básica subieron mucho más, llevando la suba total por encima del promedio inflacionario del año pasado.

En la Ciudad de Buenos Aires, la Dirección porteña calculó que una familia tipo (matrimonio y dos hijos), sin el pago de alquiler, necesitó en diciembre más de $ 26.907 para superar los niveles de pobreza y vulnerabilidad social.



Categorías:Economía

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