De Menem a Cristina Kirchner, o como se diluye el poder de los ex presidentes

Carlos Menem caminó dificultosamente hasta el mástil para izar la bandera. A unos metros lo miraba Cristina Kirchner, mientras aguardaba su turno para jurar como senadora por la provincia de Buenos Aires. La imagen de ambos compartiendo el mismo recinto legislativo resultó ayer una muestra de cómo se puede diluir el poder, incluso de ex presidentes que lo acumularon en grande.

Claro que Cristina Kirchner aún aspira a encabezar a la oposición más dura al Gobierno del presidente Mauricio Macri, aunque también quedó claro ayer que el jefe histórico de los senadores del PJ, Miguel Pichetto, no se la hará fácil ni mucho menos. El rionegrino ya marcó la cancha y la ex presidenta parece destinada a integrar un bloque de unos pocos legisladores.

De hecho, las estimaciones de los especialistas parlamentarios proyectan que contando a la propia ex presidenta, habrá a partir del 10 de diciembre sólo nueve senadores del peronismo en su versión kirchnerista, mientras que otros 23 reportarán al liderazgo de Pichetto, que está asociado a los gobernadores del PJ, los mismos que acaban de acordar con la Casa Rosada el pacto fiscal.

LOS “LIBREPENSADORES”

En la sesión en la que juró como senadora por cuarta vez en su carrera política –las dos primeras por Santa Cruz y la anterior (2005-7) también por Buenos Aires-, Cristina mantuvo un fluido diálogo con Adolfo Rodríguez Saá, el “eterno” representante de San Luis, otro de los peronistas “librepensadores” que no encajan en ningún bloque, como el santafesino Carlos Reutemann.

La sumatoria de esos apellidos famosos en la política argentina describe, de cierta manera, el esquema político del Senado, donde se concentra el poder instituido del país. En la Cámara alta no hay sólo ex presidentes, sino que también derivaron allí ex gobernadores que en muchos casos siguen siendo jefes políticos en sus provincias, algunas de ellas bajo el imperio del caudillismo.

Por caso, ayer juró como senador el misionero Maurice Closs, quien fue gobernador dos períodos, mientras que en el cuerpo ya se encuentra hace dos años el tucumano José Alperovich, que mandó en la provincia norteña durante toda la era kirchnerista. Si se pone la lupa sobre otros períodos del PJ en el poder, también se puede incluir en la lista al salteño Juan Carlos Romero.

RENOVACIÓN BONAERENSE

En el caso de la provincia de Buenos Aires, más allá del desembarco de Cristina –una vieja conocida del Senado-, las elecciones legislativas consagraron una renovación. El ex ministro de Educación Esteban Bullrich llegó por primera vez a la Cámara alta, de la mano de Cambiemos y con un perfil mucho más bajo que el de la ex presidenta, que se llevó todas las fotografías de rigor.

Bullrich cantó el himno nacional con la mano sobre el corazón y juró por Dios y los Santos Evangelios, la misma fórmula que eligió Cristina, constató El Día en el recinto del Senado. Durante la sesión especial que presidió la vicepresidenta Gabriela Michetti, llamó la atención la ausencia de Gladys González, la compañera de fórmula de Bullrich, quien se encuentra de viaje por China.

Al momento en que se leyeron los nombres de los senadores electos, el secretario parlamentario mencionó al suplente José Torello, un asesor de marcada influencia sobre el presidente Macri, de quien siempre se comentó que no fue puesto en la lista sólo para completarla. Sin González, Bullrich partió hacia un restaurante de Recoleta, donde invitó a almorzar a su equipo de campaña.

EL FUTURO DE CRISTINA

A su vez, Cristina Kirchner salió del Senado rodeada por un grupo de dirigentes –entre ellos el ex ministro y ahora diputado Axel Kicillof- y saludó a un centenar de militantes que se congregaron en la esquina de Entre Ríos e Hipólito Yrigoyen, pese a que la ex presidenta había pedido que no se movilizaran, para privilegiar en cambio la marcha contra la reforma laboral, que fue importante.

Según pudo comprobar en la plaza del Congreso, la manifestación convocada por los gremios opositores al Gobierno contó con la participación de diversas columnas kirchneristas, de agrupaciones que llegaron principalmente desde el Conurbano. Es de esperar que la ex presidenta aliente este tipo de protestas, a sabiendas de que en el juego parlamentario llevará las de perder.

Con todo, quedó flotando en el ambiente la impresión de que ayer comenzó una nueva etapa en la vida política de Cristina Kirchner. Tal vez, la imagen inicial de Carlos Menem izando la bandera por ser el senador más veterano, se convierta en una suerte de anticipo de lo que le espera a la ex presidenta en el transcurrir de los próximos años, con una licuación del poder que supo tener y ejercer.



Categorías:Política

A %d blogueros les gusta esto: