Tras el test de octubre, la reorganización del peronismo asomará en Diputados

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El futuro del peronismo se va a empezar a definir en el Congreso. Con esa certeza, los analistas pusieron el ojo en los movimientos del Senado, adonde el PJ-Frente para la Victoria (PJ-FpV) logró durante 2016 y lo que va de 2017 dominar la discusión y frenar leyes que no contaban con la venia de los gobernadores peronistas. A ese bloque llegará Cristina Fernández de Kirchner y la recepción que le va preparando públicamente Miguel Pichetto no anticipa sino conflicto.

Sin embargo, mientras todos atienden al rionegrino y sus recomendaciones de secesión kirchnerista (algo que el ala cristinista de su bloque ya rechazó), las conversaciones más novedosas están teniendo lugar por estas horas entre los actuales y futuros diputados y sus referentes territoriales. Hace tres semanas apareció la idea en una reunión social. En el acto conmemorativo de la victoria bonaerense de Antonio Cafiero, 30 años atrás. Peronistas, massistas, kirchneristas y camporistas compartieron la foto junto a la familia del histórico referente partidario y escucharon allí al matancero Fernando Espinoza hablar de la posibilidad de “una gran bancada peronista” después de diciembre en la Cámara baja.

Según El Cronista, no es el único que agita la idea. El bichito de la reunificación también picó entre los que se fueron del PJ-FpV en los primeros meses del gobierno macrista. Los diputados del bloque Justicialista y del Movimiento Evita, de ellos se trata, no ven con malos ojos la posibilidad del acercamiento, bajo el paraguas de un interbloque peronista que les permita a la vez mantener las diferenciaciones internas. Es lo que hace Cambiemos, interbloque en el que la UCR, el PRO y la Coalición Cívica diferencian sus escaños.

El gran aliento para que esa posibilidad se concrete viene de los números. Una proyección de los resultados de las elecciones primarias muestra que todos los peronistas unidos tendrían la llave del quórum en sus manos. Esos cálculos, optimistas, incluyen a los 25 diputados que tendrá el Frente Renovador (sin Sergio Massa en la Cámara, un dato que facilita la reunificación), el puñado de los legisladores del Evita y a los casi cien que reunirán en conjunto el PJ-FpV y el bloque Justicialista.

Pero las lecturas no son lineales. Justo entre el PJ-FpV y el bloque Justicialista se perfila un tironeo que, más allá de los diálogos de unidad, aparece en línea con el panorama que se dibuja en el Senado.

Muchos gobernadores apuntan a que sus diputados asuman dentro del bloque de Oscar Romero, Diego Bossio y Pablo Kosiner, antes que en el sector que hoy preside Héctor Recalde y que mantendrá después de diciembre a nombres muy identificados con Cristina, incluyendo a su hijo, Máximo Kirchner; a su ex ministro de Economía, Axel Kicillof; y a su histórico jefe de bloque en Diputados, Agustín Rossi. ¿Hay una puja entre los dos últimos por ver quién sucede a Recalde? Cerca de Kicillof lo niegan. “Él apoya al Chivo”, aseguran.

Es una paradoja, pero si hay algo que puede terminar de facilitar definitivamente esa gran amalgama peronista en la Cámara baja es una derrota de la ex presidenta en la elección bonaerense a manos de Esteban Bullrich. Si Cristina gana, será difícil disputarle el liderazgo. Si pierde, la discusión se empareja.



Categorías:Política

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