Los nuevos polos de poder de la Cámara de Senadores

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El jefe del bloque de senadores del PJ-FpV, Miguel Pichetto, y la ex presidenta Cristina Kirchner capturarán todas las miradas a partir del 10 de diciembre, cuando se renueve la composición de la Cámara alta, pero el macrista Humberto Schiavoni ya se perfila como un nuevo polo de poder, con terminal en la Casa Rosada.

Schiavoni es actualmente el presidente nacional del PRO y candidato a senador nacional por la provincia de Misiones con grandes chances de entrar a la Cámara alta si se repite el resultado de las PASO en las que salió segundo, detrás del binomio Maurice Closs-Maggie Solari, del oficialismo provincial.

 

La candidatura de Schiavoni fue una gestión personal del presidente Mauricio Macri, que quiere tener a alguien de su confianza personal en el Senado, lo que alimenta las versiones sobre un lugar clave para el misionero en el esquema oficialista del Congreso.

Fuentes del oficialismo y de la oposición coincidieron en señalar que el dirigente del PRO misionero es candidato a reemplazar a Federico Pinedo como presidente provisional del Senado o bien ocupar la jefatura del interbloque de Cambiemos que recientemente abandonó el radical Ángel Rozas.

Actualmente ningún senador de Cambiemos tiene línea directa con Macri, lo que hace subir el precio del presidente del PRO, que se conoce con el jefe de Estado desde hace más de una década gracias a un amigo en común: el ex gobernador de Misiones y actual embajador ante España, Ramón Puerta.

Schiavoni fue ministro de Economía de Misiones durante el gobierno de Puerta -entre otros cargos- en la década de 1990 y luego se desempeñó como jefe de Gabinete de su sucesor, Carlos Rovira.

Ese currículum ofrece dos datos que son tenidos en cuenta en el Senado por estos días: es un político cuya experiencia trasciende al PRO como partido y entiende a la perfección el juego de los gobernadores, que influyen en la Cámara alta y negocian con la Casa Rosada los términos de la gobernabilidad hasta 2019.

Hasta el momento, la estructura de poder en el Senado es encabezada por Pichetto, quien por su condición de jefe del bloque mayoritario desde 2002 maneja todos los resortes de la Cámara alta y, desde 2015, se encargó de ayudar a un oficialismo en minoría, siempre con la venia de los gobernadores.

La eventual llegada de Cristina Kirchner va a generar, de una forma u otra, una ruptura en ese bloque mayoritario: de un lado estará el kirchnerismo con unas 9 o 10 bancas y del otro el justicialismo de Pichetto, que aspira a quedarse con poco más de 20.

A eso se le suma que Cambiemos contará con un interbloque mayor del que tiene ahora si se repiten en octubre los resultados de las primarias y pasará de tener 15 bancas a contar con unas 23, aproximadamente que, además, estarán bajo la vigilancia de un hombre con línea directa con el despacho del Presidente.

Ninguno de los tres sectores tendrá mayoría propia pero todos estarán, en principio, conducidos por figuras fuertes.



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