Afirman que Macri desbarató un escrache en La Rioja

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El diario porteño Ámbito Financiero informó que el presidente Mauricio Macri desbarató un escrache en La Rioja organizado por el Partido Justicialista. Por este motivo, modificó la fecha de la visita a la provincia.

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Los quinchos de esta semana obligan a poner la mirada sobre Mendoza donde el Gobierno desembarcó la semana pasada con un despliegue pocas veces visto y lecturas varias. La avanzada fue de Marcos Peña que paseó por obras junto al gobernador Alfredo Cornejo y usó la provincia para lanzar definiciones económico-electorales como que la reforma laboral que se piensa para la Argentina no es la misma que votó Brasil o que no hay un ajuste en marcha en el país. Mauricio Macri llegó el viernes a Mendoza y Cornejo tuvo que modificar agendas ya que la visita presidencial estaba prevista para el sábado. No hubo de por medio ningún problema mendocino sino riojano.

El viernes estaba reservado para La Rioja a donde Macri fue finalmente un día después para desbaratar un escrache que, le informaron, venía organizado desde el PJ. La realidad es que el Presidente llegó a La Rioja para un timbreo que tenía como fin dividir al peronismo en dos, el de la provincia con el de la Capital. De ahí el cambio. La maratón de macristas en Mendoza continuó el sábado: ni bien Cornejo despidió a Macri (que estuvo allí en un acto con productores vitivinícolas de Fecovita y después en una central en Luján de Cuyo), tuvo que correr a sentarse a desayunar con Horacio Rodríguez Larreta.

El jefe porteño fue a la provincia para firmar un convenio cultural que involucra a Teatro Colón y de ahí que, además de parte de su gabinete, llevara a la directora General del teatro, María Victoria Alcaraz con él. Tanta pasión del PRO por Mendoza no solo encuentra explicaciones en la campaña inmediata. Quizás haya que pensar en expectativas sobre el binomio presidencial para 2019. Cornejo vino tejiendo una relación casi inmejorable con Macri, aunque en un comienzo las cosas no fueron exactamente así.

El mendocino ganó bien la elección en el 2015 y desbancó claramente al peronismo kirchnerista en la provincia. Lo hizo al mismo ritmo que Gerardo Morales en Jujuy, la otra estrella de Cambiemos del interior ese año, pero con algunos agregados luego que sedujeron a la Casa Rosada. Por lo pronto bajó impuestos, un milagro en medio de la enfermedad fiscalista argentina al punto que el gobierno de Cambiemos nacional aun no pudo bajar un céntimo la presión tributaria, y se animó a enfrentarse con los sindicatos docentes.

En ese tema incluso tuvo alguna pelea fuerte con el gobierno de Macri ya que en esa época Cornejo consideraba que no lo acompañaban en la pelea. El gobernador no pudo reformar la Constitución provincial y por eso, se sabe, no tendrá reelección, pero cada día tiene más fichas para subirse a la pelea por la candidatura a vicepresidente. La prueba de eso es que en el PRO y la UCR hay celos de todo tipo que rodean a esa chance. Como sea, el gobierno bajó con toda la artillería a Mendoza y hubo mesas varias en los hoteles de la capital provincial con funcionarios que llegaron desde Buenos Aires casi toda la semana pasada.

Es, además de la campaña, una muestra de hacia donde fue girando el armado de poder dentro de Cambiemos. Cuando todo indicaba que Macri iba a privilegiar solo acuerdos con el peronismo, al estilo María Eugenia Vidal en territorio bonaerense, y bajarle el peso especifico a la UCR dentro del grupo, imagen que quizás alimentó la cuasi desaparición pública de Ernesto Sanz, una nueva generación de preferidos apareció en el horizonte con Mario Negri y Cornejo a la Cabeza y Gerardo Morales manteniendo su lugar desde Jujuy. Una prueba de la heterodoxia que han aprendido estos radicales en los últimos años la dio también Cornejo el fin de semana: tras dejar a Rodríguez Larreta se reunió con militantes de Barrios de Pie, piqueteros de Libres del Sur que en la Capital Federal vuelven loco al jefe porteño con los cortes de calle. En campaña pasa de todo y la salud es esencial.

También en Mendoza se comentó la mala racha que vienen sufriendo algunos candidatos como Graciela Ocaña que, timbreando el fin de semana, se esguinzó un tobillo y ahora anda con una bota ortopédica. O también el caso de Esteban Bullrich que sigue con su fractura de cúpula del radio sin desplazamiento y por lo tanto el brazo enyesado. Eso obligó a una incomodidad extra: el martes pasado todos los candidatos se reunieron en la sede de Cambiemos de la calle Balcarce para tomarse las fotos oficiales de campaña junto a Vidal. A Bullrich tuvieron que sacarlo en todas las ocasiones abrazando por atrás a cada compañero de foto para poder esconder el yeso.



Categorías:Política

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