Carlitos Nair rompió el silencio y contó detalles de su paso por la cárcel

Las últimas noticias de Carlitos Nair tuvieron un patrón común: ocuparon un lugar en la sección policiales. El hijo de Carlos Menem cumple arresto domiciliario en una casa de su hermana Zulemita, acusado de robo,y por portación de armas y drogas.

En una extensa nota con Pía Shaw, conductora de “Infama” (América a las 17.15) el ex Gran Hermano habló de su paso por la cárcel y de sus expectativas a pocas semanas de recuperar su libertad.

En la primera cárcel estuve con Alan Schlenker, ex barra de River, que hasta el día de hoy es mi amigo. Me cuidó y me aconsejó mucho por el tema de las drogas. Cuidaba que nadie me acercara drogas ni me hiciera nada malo. Tanto él como su hermano William se portaron muy bien conmigo. Alan a veces me llama desde la cárcel y hablamos cosas de lo que pasa afuera”, reconoció.

A la hora de reconocer a quiénes lo ayudan, Carlitos enumeró: “A Zulemita tengo que decirle gracias para toda la vida. Y decirle que la amo, tanto a ella como a Zulema, a Miguel (su abogado), a mi papá. Ella es mi hermana y me ayudó muchísimo. Tengo una familia excelente y un abogado que siempre está con nosotros. Hoy estoy como estoy gracias a la fuerza que le puse yo y a la doble fuerza que le puso mi familia”.

Acerca de su rutina diaria, detalló que “A veces hago gimnasia y corro acá en el patio. Camino por el parque, saco al perro. Todos los días camino mucho por acá. Estar acá en soledad me sirve para pensar, reflexionar y estar con uno mismo. La vida te lleva a lugares que por ahí uno no tiene que ir. Y experimenté cosas que me llevaron a cometer errores que estoy pagando y pagué con la cárcel. Una vez que se arma una bola de nieve inmensa no la podés parar y por eso terminé como ya saben”.

Con respecto al futuro, se entusiasmó: “Si Dios quiere cuando salga de acá voy a ponerme a trabajar y hacer las cosas bien. Ya estoy grande, tengo una familia inmensa y tengo que responderles bien porque conmigo fueron incondicionales. Tengo que demostrar que estoy bien y que senté cabeza. Ya no tengo más chances de error. Me dieron mil oportunidades y esta última fue la más grande y sentí el cariño de todos. Tengo que hacer las cosas como tienen que ser y una vida normal. Se que cuando salga va a aparecer gente que me quiera hacer el mal ofreciéndome cosas, pero me tengo que cuidar de ellos, tomar responsabilidades y demostrar que para algo me sirvió todo esto”.

“Insistieron en que me interne y yo lo acepté. Venía con problemas de arrastre y al salir preso me encontré con una realidad que no pude manejar. Me interné en año nuevo y estuve tres o cuatro meses internado. Aprendí en la clínica otra vez conductas de comida y cómo pasar el día. Me hizo muy bien de salud internarme”, cerró.



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