La taruca, un monumento natural del Noroeste Argentino en los nuevos billetes

 Declarado Monumento Nacional Natural por el Congreso de la Nación en 1996 (Ley 24.702), la taruca o venado (Hippocamelus antisensis), como se lo conoce localmente es una de las ocho especies de ciervos nativos de la Argentina y, junto con el huemul (Hippocamelus bisulcus), están completamente protegidos (Ley 22.531) por su relevancia histórica y científica. A diferencia de los otros ciervos del país, la taruca habita exclusivamente las montañas del Noroeste Argentino, en filos y laderas escarpadas desde los 1.800 hasta más de 5.000 metros de altura.

De hábitos poco conocidos y hábitats un tanto recónditos, la taruca ha pasado desconocida por una gran parte de la ciudadanía argentina, habiendo sido esta, quizás la base de las razones que explican la aparente declinación de sus poblaciones naturales. Este desconocimiento sistemático y su valor basado en un uso desde una perspectiva de recurso alimenticio no han permitido vislumbrar de manera objetiva su real abundancia relativa, amplitud de distribución y por lo tanto la resiliencia de la especie frente a la presión antrópica sobre sí misma y sobre su hábitat.

Teniendo en cuenta esto, recientemente se encararon una serie de acciones que pretenden revalorizar su importancia histórica cultural y dar a conocer más sobre la biología de esta especie insigne de la Argentina. Estas acciones, por supuesto, involucran la necesaria conservación de su hábitat, condición crítica si lo que se pretende es revertir la tendencia actual aparente.

Desde 2011 el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de Argentina tiene en marcha un Proyecto Nacional de Conservación de la Taruca, dentro del cual se monitorea el status de las poblaciones distribuidas por el Noroeste del país, tarea que se realiza en colaboración con las respectivas Secretarías de ambiente de las distintas provincias donde vive el animal. El CONICET (mediante sus investigadores y becarios) también ha participado de estas acciones a través de la identificación genética de muestras provenientes de distintas provincias.

Además, el Banco Central de La República Argentina (BCRA), con la intención de revalorizar el patrimonio nacional natural, ha decidido incluir en los nuevos diseños de los billetes de pesos a la taruca, junto con otras especies representativas de la fauna y flora Argentina. El martes 27 de junio de 2017 se presentaron oficialmente en la ciudad de Buenos Aires una serie de cortometrajes que ilustran y relatan a las distintas especies elegidas para los nuevos diseños de los billetes de circulación nacional. Uno estaba dedicado a la taruca en su hábitat natural en el Noroeste, incluida la Sierra de Famatina en cercanías a Chilecito, La Rioja. Esta campaña, que fue promovida por el BCRA junto a la Dirección de Fauna del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, también contó con la participación del CONICET (mediante el vínculo con el CRILAR), la Secretaría de Ambiente de La Rioja, la ONG Aves Argentinas y la Universidad de La Rioja, quienes colaboraron con el reconocimiento e identificación de distintas evidencias de la presencia de esta especie en el campo.

Estas tareas continúan en la actualidad e incluyen la planificación de nuevas campañas de monitoreo de la taruca en zonas como la Sierra de Velasco, en La Rioja. Un grupo de investigadores y becarios del Centro Regional de Investigaciones y Transferencia Tecnológica de La Rioja (CRILAR) vamos a realizar campañas frecuentes de monitoreo de las poblaciones en la Sierra de Velasco, y analizar muestras de taruca que se han ido colectando para identificar a las subpoblaciones distribuidas en la provincia, así como caracterizar su hábitat a partir de la catalogación de la flora y fauna asociadas.



Categorías:Sociedad

A %d blogueros les gusta esto: