Según la UCA, un millón y medio de niñas y niños realiza algún trabajo

El 12 de junio se conmemoró el Día Mundial Contra el Trabajo Infantil, una fecha dispuesta por la Organización Internacional del Trabajo para alertar a la población acerca de este flagelo que afecta a millones de niños y niñas en todo el mundo. Durante toda la semana se realizaron actividades, se difundieron datos y se afianzaron compromisos en torno a un tema que, según la OIT, involucra en todo el mundo a 168 millones de niños y niñas, la mitad de ellos ocupados en las peores modalidades y realizando principalmente trabajos peligrosos.

En consonancia con esta fecha, el Observatorio de la Deuda Social Argentina de la Universidad Católica estima que entre 2010 y 2016 se observa una merma de 6,1 % en la propensión al trabajo en niños, niñas y adolescentes, tendencia que se acentúa a partir de 2013 y respondió de modo particular a la disminución del trabajo económico que cayó 5 % mientras que el trabajo doméstico lo hizo en 1,9 %.

Así, se llega a 2016 con 7,3 % de trabajo infantil en el mercado; 3,9 % en tareas domésticas y 1 % que realiza ambos trabajos. Un 12,3 % de la infancia realiza algún tipo de trabajo (representa un millón de niños y niñas de entre 5 y 17 años).

MÁS POBRES, MÁS RIESGOS

La diferencia de género se mantiene pese a los cambios en la evolución. Los varones tienen mayor propensión al trabajo en el mercado y las mujeres a los trabajos domésticos intensivos. No obstante, el trabajo doméstico también experimentó una merma significativa y esto sucedió especialmente en las mujeres, mientras que el descenso de la propensión al trabajo económico en el mercado fue igual en ambos sexos.

Esta merma también fue pareja según el grupo de edad aunque es fácil advertir que la probabilidad de trabajar es mayor en los adolescentes que en los niños y niñas en edad escolar.

La disminución del trabajo infantil se registra en todos los estratos sociales. Es claro que a medida que desciende el estrato social aumenta la probabilidad de trabajar en el mercado o en tareas domésticas. A pesar del significativo descenso de la propensión al trabajo infantil, las desigualdades sociales regresivas para los niños/as del 25 % más pobre respecto de sus pares en el 25 % superior siguen siendo importantes y han variado levemente en el caso del trabajo doméstico intensivo.

A los fines de la encuesta se identificaron cinco espacios residenciales socioeducativos: muy bajo, bajo, medio bajo, medio y medio alto. Se consideran 20 aglomerados urbanos de 80.000 habitantes y más: Área Metropolitana del Gran Buenos Aires (Ciudad Autónoma de Buenos Aires y partidos del Conurbano Bonaerense), Gran Córdoba, Gran Rosario, Gran Mendoza y San Rafael, Gran Salta, Gran Tucumán y Tafí Viejo, Mar del Plata, Gran Paraná, Gran San Juan, Gran Resistencia, Neuquén-Plottier, Zárate, Goya, La Rioja, Comodoro Rivadavia, Ushuaia y Río Grande.



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